domingo, julio 08, 2007

80s


Creo que soy un ser enriabado. Me gusta reírme, trato de hacerlo todo el día, pero casi nunca esa risa es de felicidad, la mayor parte de las veces está asociada tanto a la ironía como al absurdo, me río de la gente, me río de mi propia desgracia, me río de aquello que no debiera ser, pero es. Está claro que una risa con esos orígenes no es más que una risa rabiosa, resentida, propia de quien sólo puede oler la mierda y en la costumbre, es mejor disfrutrarla. Aún así, creo que estoy viviendo un momento personal frívolo, no voluntario por cierto, sino que propio de cuando has cambiado de vida, cambiado de planes, nada importa mucho y es mejor dejarse llevar. Y en ese ejercicio, salgo, voy a fiestas, comparto frivolidades, tengo aventuras vacías pero divertidas, y me sumerjo en un mundo que hace algunos años veía con tanta distancia como asco, y que hoy por hoy representa las guirnaldas y luces de mi fiesta contemporánea. Happy hours, bailes, conquistas efímeras, retornos de las borracheras en pubs de adultos jóvenes, megamixes en DVD con trozos insulsos de buenas y malas canciones de los 80 apelando a nostalgias patéticas, evocando instantáneas aisladas incrustadas en el corazón, haciendo olvidar la pena y el dolor en el que flotaban. Y pienso en la nostalgia ... ¿Qué extraño fenónemo cerebral hace que nos den ganas de volver a vivir momentos que en su época sólo queríamos extirpar de nuestra existencia? Converso con muchas personas, ¡que buena es ésta canción! ¡que fabulosos eran los 80!. Y resulta que ahora eran buenos los New Kids, Exposé, Bon Jovi , resulta que nunca hubo nada mejor que Cachureos o Pipiripao, sucede que nunca nos entretuvimos más que con el Chacal de la trompeta o el Festival de la una. Una vez en un almuerzo comenté sobre un personaje de una teleserie del 87 y ¡ fui felicitado por mi memoria y dominio de la cultura pop!.

Hay días en que me levanto y creo que nuestra caída libre hacia la superficialidad absoluta es cada vez más concreta. Salgo a la calle y veo a todo el mundo tan egoísta, tan lleno de mezquindad y cortoplacismo, criticando el mundo actual con tanta cultura como la que pueden obtener de Chilevisión Noticias y LUN.com : la contaminación, el transporte, la corrupción, la violencia... criticando con una sinvergüenzura que me deja helado ¿Acaso no somos nosotros mismos los que contaminamos? ¿No somos nosotros los que nos saltamos miles de normas día a día? ¿No somos nosotros los que entregamos nuestros sueldos en bandeja a quienes mantienen éste país en el abuso y la desigualdad? ¿No somos nosotros los que le damos rating a canales de TV y diarios llenos de pura basura? ¿No somos nosotros los que en cada minuto de nuestras vidas lo único que estamos buscando es nuestro propio y miserable provecho, sin importar cuánto esto afecte al vecino de al lado? Vamos por la vida como si fuéramos los únicos que sabemos cómo se arregla el mundo y la mayor parte de las veces ese arreglo no es más que mover hacia el lado todo lo que nos molesta, ponerle una rejita a nuestra parcela y que el resto se las arregle. Y en ese inútil pero cansador ejercicio, aparece como una linda herramienta la querida nostalgia, esa que engaña, esa que se toma años en manipular la memoria, cambiando hechos, colores, percepciones, transformando lo feo en bello, fabricando latidos de corazón a partir de flashes de islotes de sensibilidad alojados en una memoria falsa. Y resulta que el país está mal, la vida está mal, nada es como en los 80.
Yo sí recuerdo los 80. Yo sí recuerdo un país de miseria, una realidad sangrienta, muertes, torturas, desinformación, el PEM, el POJH, el saqueo del país por los mismos grupos que hoy - en sus canales de televisión, en sus diarios - hacen creer a éste cúmulo de adultos aburridos y frustrados que hoy estamos peor que nunca. Yo sí recuerdo la guerra fría, el muro de Berlín, las abrumadoras influencias soviética en Europa del este y norteamericana en America Latina. Algunas cosas en su detalle no recuerdo, pero hay cosas que ahora asocio y deduzco que la cagada en la cabeza que padecemos fue claramente incubada en los 80. En rigor, nuestra cobardía y mediocridad es hija de esa década sin ideas ni ideales, esa falta de libertad abrumadora. Y no creo que la canción tecno pop del pájaro loco sea buena ni que las fiestas de Rodolfo Roth sean el lugar en el que debo estar. Y claro, ahí es donde me transformo en el ser enrabiado, miro a todos lados y me digo ¿estoy equivocado? ¿me tengo que dejar llevar y meterme en la máquina de la nostalgia infame que domina a todo el resto?. Soy de la generación de los 80, pero no me siento parte de ella. Ni los calcetines brillantes ni los pantalones amasados me hicieron sentir feliz nunca y el negro recuerdo de esa época no se me va a pasar jamás. Y es una pena enorme que 20 años después, mire a mi alredededor y vea que la mayor parte de la gente, gaste sus escasas horas de entretención en transportarse a una época de la que jamás creí que alguien hubiera deseado ser parte. Miro atrás y veo aquella juventud atesorando aún esa “alegría más triste y falsa” que la caracterizaba, guardándola hasta ésta adultez forjada entre Morandé con Compañía y la acumulación de puntos en el supermercado. Me río, si, disfruto, sí, me vendo al sistema, sí. Hago todo eso, para sobrevivir con algo de risa - aunque sea irónica - pero no voy a dejar que ese engaño permanente y traidor que es la nostalgia me meta el dedo en la boca. Ni en los 80 ni ahora mi generación ha sido ejemplar ni pasará a la historia por su aporte al ideal humano. Así que disculpen si de vez en cuando les arruino la fiesta. En realidad no, no disculpen nada. Esta eterna fiesta ochentera me tiene hasta más arriba de la coronilla.

2 Comments:

Blogger Pepa DIJO...

fiestas y mas fiestas, y yo y todos borachos... es esta la nueva vida?.... cambiara??... yo derrepente me siento enredada en fiestas y comportandome como de 18... que viene despues??... es bueno dejarse llevar?... porque derrepente sentimos que debemos dejarnos llevar?....estoy tan perdida como tu!!

1:20 a. m.  
Blogger Lo de Verdad DIJO...

no creo que nuestro narrador este perdido. de hecho esta muchisimo mas ubicado que cualquiera. este ser, es capaz de poner el mundo de cabeza. de hacernos pensar que realmente no esta todo bien parado y eso es lo delicioso de sus relatos. es como un zamarreo a las ideas y a los recuerdos, y claro. algo encuentro ahi, pero no todo. hace poco recordaba lo feliz que era a los quince.y lo desgraciada que fui a los 18. es que como todo en la vida pues, de dulce y de amargo. pero este narrador con la potencia de su voz (como te veo moviendo las manos en algun bar de por ahi)saca conejos de sombreros y nos asombra con su punto de vista, nunca imaginable (por cierto) como iba a saber yo que nuestro narrador estaba hasta la coronilla con los ochenteros. la memoria.los recuerdos. en mi opinion no son traidores. estan para levantar el animo, para esbozar sonrisas, para sentir cosas en la guata, para enseniarnos que despues de todo sobrevivimos y que somos lo que somos porque hemos ya vivido eso o aquello. un abrazo desde USA mi adorado. como siempre, embobada con tu capacidad literaria.

8:32 p. m.  

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