jueves, enero 12, 2006

SEGUNDA LEY DE LA TERMODINÁMICA



Cometo tantos errores, que el miedo a equivocarme me congela. Veo cada cosa en su lugar correcto y aunque necesite romper esa monotonía, me quedo inmóvil, con cara de rudo simulando indiferencia. A veces recurro a la bulla estéril para disfrazar mi miedo, pero nunca tomo riesgos de verdad y, desde que dejé de creer en Dios, fui dominado por la necesidad de justificar (primero) mi destino y (luego) el de todos. Comencé profesando la fábula de que todo tiende al caos, legitimando mi comportamiento errático, legitimando las crisis, las decepciones, los abandonos. El nihilismo moral me dominó de tal forma que llegué a parecer insensible al aceptar los odios, los crímenes, nuestra propia miseria humana en el mismo grado que acepto las emociones y actos más piadosos. Todo era admitido en este juego universal caótico, los movimientos de los vientos, del mar, de las partículas cósmicas. Todo se movía desordenadamente en el cosmos y en mi cabeza buscando ese equilibrio que llegaría el día en podría mandar al diablo todas mis limitaciones y me iba a dedicar a vivir... Y no funcionó. Anhelé la libertad, pero como una utopía a buscar, como si debiera siempre cumplir el segundo principio de la termodinámica, que dice que los sistemas alcanzan el equilibrio cuando pierden sus restricciones, cuando no hay orden ni ley que los gobierne. Era fácil decirlo, hasta sentirlo, pero una vez que lo obtuve ¿de qué servía? Necesité las cadenas, las mismas de las que me había liberado, quise recuperar la fe, pero retroceder fue imposible, era como intentar olvidarse de leer, ignorar el significado de las palabras, desconocer la unión coherente de un grupo de letras después de años devorando libros. Alcanzado el máximo equilibrio en un proceso, éste se hace irreversible, pues el sistema alcanza su mejor situación, la más insubordinada. Me sentí nada, quería volver a enamorarme, a sufrir, a enojarme de verdad, a rezar en una situación desesperada. No pude hacer nada de eso. Y odié la entropía. Con autocompasión me vi en un mundo donde sólo veía átomos, ondas, emociones que para mí eran campos magnéticos. Me sentí una máquina orgánica y tenía que legitimar a esa máquina. Me sumergí en nuevos pensamientos, ideas espesas, anestésicas, asfixiantes, que me llevaron a cuestionar la antes ansiada y ahora asquerosa libertad. Si el universo efectivamente tiende al desorden entonces todo sucede en forma azarosa, pero... ¿qué tan casual es una vida de llena de “si esto no hubiera ocurrido”, yo no “habría hecho tal cosa”, que hizo que “conociera a tal persona”, que “me llevó a ese lugar”, donde tras mi llegada “sucedieron tales cosas”?. No hay que esforzarse mucho para notar que la vida está colmada de estas cadenas de sucesos sorprendentes, sobretodo en los momentos en que entran las personas que más nos importan. Es infinitamente más probable que si lanzo 200 monedas al aire, éstas se dispersen al caer en la superficie, en vez de quedar una junto a la otra en filas. Es infinitamente más probable que al recibir cariño me equivoque en algún minuto, que retribuirlo de forma perfecta. Así funciona el gobierno de la maldita entropía, enredando nuestra vida con las de otras personas, empujándonos a decir lo incorrecto en el momento más inoportuno, lo hiriente a la persona que menos lo merece. Todo tiende a desordenarse a medida que el tiempo pasa. La amistad verdadera cede ante los intereses individuales. El romance más idílico se transforma en un juego de conocimiento y búsqueda que puede llegar a ser hasta cruel. Lo natural, lo probable es que estropeemos siempre las relaciones que empiezan perfectas, pero... y si es natural, ¿porque nos angustiamos?. Si no me sintiera hoy como me siento, aceptaría que la entropía manda, que todo termina en caos. Pienso en la creación del universo, caótica, azarosa, llena de choques de partículas y liberaciones de energía. La entropía en su máxima expresión. El desorden abarcándolo todo. Aquel desorden que hizo que “casualmente” una nube de gas se acumulara y empezaran a girar, y que “casualmente” se transformara en planeta, sobre el cual “casualmente” coincidió una alta concentración de carbono (otra partícula formada ¿casualmente?), material que se dispersó de una manera tan “casual” que en ciertas casuales condiciones, un día se formó una molécula (ADN) que bajo otras casuales condiciones derivó en algo así como un ser que se auto-producía y luego se reproducía, que luego evolucionó y se adaptó y mutó en la diversidad, en un despiadado proceso evolutivo que dejó miles de especies en el camino para llegar finalmente hasta los seres humanos, uno de los cuales soy yo y por lo tanto, es por el azar que nazco, vivo y siento y escribo esto... Renuncio a creerlo. Es más, me burlo de la entropía y su embustero mundo de casualidades. Me encantaría tener a Dios para justificarme, pero la abominable y triste historia humana me impide creer en un dios tan imperfecto. Me gobierna el desorden, pero me invoca el orden y ya que muchos dogmas científicos fueron abolidos cada vez que apareció uno mejor, me atreví a pensar...¿Y si en realidad el universo tiende al orden?. A fin de cuentas, siempre los infieles vuelven a ser fieles, los locos quieren cordura, los solteros quieren casarse, los rebeldes tienden a serenarse. Nos gastamos la vida proclamando libertad y lo único que deseamos son cadenas. Miro alrededor y veo tanta gente confundida, ¿Confundida de qué? La evolución nos dio un cerebro perfecto, sobre-capacitado para poder definir una preferencia entre dos situaciones. No creo en la confusión. Creo más en la vergüenza de reconocer la preferencia por la opción más caótica. Confundirse es sólo el miedo a cometer errores, es congelarse ante la amenaza que destruirá nuestro orden, es disfrazar ese horror con un “No se lo que me pasa”. La confusión no existe y no creo que exista un hombre, mujer, cerebro, alma, que en su fibra más íntima, no sepa realmente que le pasa.

4 Comments:

Anonymous Anónimo DIJO...

Juan esta ley del desorden me parece al yin-yan ,vivimos en un mundo de dos caras .El escrito me parecio muy bueno,con mucha creatividad y con una linea clara ,
somos seres con dos condiciones yo creo que mas que vivir en un orden o desorden uno tiende al equilibrio o teoria de los medios.
atte.
Bittuti.

5:15 p. m.  
Anonymous Eduardo Malo DIJO...

Narración menos personal que las otras, tanto así que a ratos da la impresión de estar leyendo un articulo de la revista National Geographic, si, a eso me pareció con tanto tecnicismo científico, es como si el periodista dedicado a cubrir hechos de esta naturaleza adoleciera de algún tipo de crisis y a ratos traspapelara el contenido de su articulo con sus dramas existenciales, la mezcla es sencillamente increíble, un dejo de locura percibo en ella, de hecho preferiría creer en la locura del periodista y pensar que su obra nació del “azar” de su locura y que no fue premeditada y reflexionada, como supongo, es el caso.

La frase que mas destaco: “era como intentar olvidarse de leer, ignorar el significado de las palabras”, metáfora ad-hok para el articulo

La frase menos destacable: “La evolución nos dio un cerebro perfecto, sobre-capacitado para poder definir una preferencia entre dos situaciones”, si bien el órgano es complejo, está lejos de ser perfecto, lejos, pero muyyyy relejoooosssss...

7:44 a. m.  
Blogger Lo de Verdad DIJO...

yo no estoy de acuerdo con eddie... y revierto todo lo que dice, sobretodo, con eso de que este escrito no es intimo... a mi me parece LO MAS intimo... "lo hiriente a la persona que menos lo merece" es la frase con la que me quedo (esperando siempre la reivindicacion) y si... todos sabemos que nos pasa siempre... lo que pasa es que entre tanta cosa... no podemos ver con claridad. grande como siempre querido narrador

12:58 p. m.  
Anonymous Anónimo DIJO...

pienso que eres un hombre inteligente, culto, sensible y bien preparado, q trata de realizar una vida, pero la vida no se realiza ...la vida se vive. creo q por esto tu conflicto, estas siendo manejado por los termocefalos de tus sentimientos intensos y la majaderia de tu corazon, el cual me parese que a tomado una gran ventaja entre tus organos...tengo la impresion que antes solo era un simple organo-motor y como tal no tenia mayor relevancia a nivel de tu corteza cerebral la cual vive y reina desde siempre dentro de ti.
antes de conocerte como creo que hoy te conosco te veia como un ser extraordinariamente frio y calculador, hoy a diferencia te veo enfrentado a tus emociones las cuales no te gustan, buscabas libertad y valla q la tienes, ahora necesitas ataduras pq egoistamente talves te aburriste de tu estado envidiado por muchos, y como solamente tu sabes lo que te esta pasando y porq te esta pasando...es "el pago de chile" , exactamente lo q se merese hoy tu cuore por dejarlo de lado en el minuto exacto a con la persona exacta, a pesar de no saber bien cual es tu enfoque hoy, pa adonde van dirijidas tus ideas.
pero debes saber juan, que todos los chilenos somos ambiguos, incapaces de hacer y decir las cosas. tenemos mucho para hacer bien las cosas, sin embargo nos vence la inercia y surge nuestra proverbial mediocridaed y la busqueda del acomodo.
eres uno de los pocos hombres que conosco con la capasidad de verse descarnadamente frente al espejo, de exponerte tal como eres. eso es valor.

te estimo mucho.
la_chela

2:01 p. m.  

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